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Adiós a un amigo

José Nun, La Nación Buenos Aires

En este momento tan penoso, quiero hablar del Kirchner que yo conocí. Un mediodía de 2004 me llamó por teléfono y me propuso un encuentro para esa misma tarde. Fui a su despacho, donde me recibió Alberto Fernández. A los pocos minutos entró Néstor y, simulando un aire solemne, me dijo: "Te ofrecí un par de cargos que no aceptaste. Ahora, como miembro de un movimiento que algunos han tildado de autoritario, te ordeno que me respondas que sí". Adivinando de qué se trataba, contesté: "Sí". "Entonces, sos el nuevo secretario de Cultura de

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Se fue un hombre poderoso

Jorge Sigal, La Nación Buenos Aires

Ayer murió un hombre poderoso. Para un país que rozó varias veces la línea de la desintegración, que no llegó a la madurez institucional ?expresión finalmente de la madurez colectiva, la posibilidad de vivir sin padres omnímodos?, la noticia trasciende el plano emocional. Otra vez, la Argentina se enfrenta a un dilema histórico. Porque Néstor Kirchner tuvo la astucia de morirse sin completar el inevitable proceso de decadencia que suele corroer a los jefes de hierro. Hasta ayer, la política se dirimía entre quienes apostaban a la continuidad de lo que se bautizó "el

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Un político sin herederos

Santiago Kovadlof, La Nación Buenos Aires

NO faltarán los insensatos que celebren su desaparición. Son ciegos y no sólo insensibles. No sólo impermeables al dolor personal; impermeables, además, a las graves consecuencias políticas que esta desaparición abrupta acarrea a la República. Porque con Néstor Kirchner no murió ante todo un ex presidente, sino el político más poderoso del país. Quiera Dios, por otra parte, inspirar a la presidenta de la Nación y a quienes suelen aconsejarla para que, en sus pronunciamientos venideros, no hagan de este episodio tan penoso una fuente de espurias rentabilidades políticas. La moderación que necesitamos desde

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Murió en su ley, como vivió

Jorge Lanata, La Nación Buenos Aires

1) Kirchner:

La muerte, siempre, sorprende y espanta. La de Néstor Kirchner estalló en el vacío de un feriado, espera de la llegada del censista y teléfonos que no pararon de sonar. La muerte ajena espanta porque nos enfrenta al fantasma de la muerte propia. Esta mañana supimos, otra vez, que no somos inmortales. La sola idea es insoportable, por eso vamos a olvidarla con rapidez. Ni siquiera el poder puede defendernos de ella. Néstor Kirchner tuvo suerte: murió en su ley y en El Calafate, su lugar en el mundo. Los médicos diagnosticaron

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La vida a cara o ceca

Beatriz Sarlo, La Nación Buenos Aires

A las diez de la mañana, la ciudad estaba desierta por el censo. En ese vacío cayó la noticia. Cuatro personas, en un vagón de subterráneo escuchamos que alguien dijo: "Murió Kirchner". A partir de ese instante, la ciudad en silencio se convirtió, retrospectivamente, en un ominoso paisaje de vaticinio. Cuando bajé saludé a quienes habían escuchado conmigo la noticia, quise preguntarles sus nombres porque, como fuera, había vivido con ellos un momento de los que no se olvidan nunca más. En el quiosco de San José y Rivadavia pregunté si era cierto, con

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Las causas del voto presidencial

Eduardo Fidanza, La Nación Buenos Aires

Se atribuye al pintor cubista Georges Braque haber dicho: "Yo no creo en las cosas, creo en la combinación entre las cosas". En cierto modo, esta frase, concisa e inteligente, es una forma aforística de plantear un problema clave del conocimiento: la manera en que los factores se conjugan para explicar un fenómeno. Tan importante es la cuestión que puede contarse la historia de la ciencia en paralelo con la historia del concepto de causalidad, que ha preocupado a filósofos y epistemólogos desde Grecia hasta el presente.

La combinación entre las cosas, o las

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Néstor Kirchner, ¿es un toro, un oso o un pato rengo?

Mariano Grondona, La Nación Buenos Aires

Un régimen político es tanto más estable cuanto menor sea la distancia entre las alternativas que se le presentan. Las elecciones presidenciales recientes en naciones como Uruguay y Chile no fueron dramáticas porque, ganara Mujica o Lacalle en el primero de ellos y Piñera o Frei en el segundo, ya se sabía que, coincidiendo todos los candidatos en la misma filosofía democrática, el horizonte de sus países quedaba libre de acechanzas. Lo mismo promete ocurrir el mes que viene en las elecciones presidenciales de Brasil, en las que la opción entre la favorita Dilma

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Un nuevo conflicto de poderes, en puerta

Joaquín Morales, La Nación Buenos Aires

Amado Boudou fue esta vez el emisario brutal del kirchnerismo para maltratar a los jueces; en febrero pasado, esa tarea la había asumido, personalmente, Cristina Kirchner. No es bueno que el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, deba salir a replicar los desvaríos de funcionarios arrogantes y provocadores. No le quedó, sin embargo, otra alternativa. Lorenzetti cumplió con elegancia su asidua misión en este mundo: decirle al Gobierno que hay cosas que no puede hacer. La tensión entre los Kirchner y la Justicia es ya una fractura expuesta.

La furia oficial se entiende

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El eco trágico de aquellos cañones

Jorge Fernández, La Nación Buenos Aires

Dos enemigos prehistóricos duermen, pero se acechan por los siglos de los siglos en la casa que jamás ocupó Guillermo Brown. Separados apenas por un metro y el cristal de una vitrina se vigilan un gliptodonte y un gran tigre dientes de sable. Sus fósiles fueron hallados en las inmediaciones de Colonia del Sacramento, y un cartel recuerda que en Arizona hallaron una vez un cráneo de otro gliptodonte juvenil con dos perforaciones en forma oval, "probablemente debido a un ataque de estos felinos". El tigre de mordida fatal persiguió al mamífero acorazado a

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Otra guerra de poderes

Natalio Botana, La Nación Buenos Aires

Esta es una vieja historia entrelazada con nuevas arremetidas contra la prensa. Lo que viene ocurriendo en nuestro país, durante estos últimos años, se suma a una serie de episodios revestidos de retóricas tan distantes en apariencia como las que encarnan Hugo Chávez en Venezuela y Silvio Berlusconi en Italia.

No importa que uno de estos liderazgos instale su discurso refundador de la democracia sobre la inagotable cantera de las hegemonías caudillistas iberoamericanas, o que el ya vetusto galán de esta Italia de comienzos de siglo (cultura política por cierto inagotable) ocupe el lugar

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