Participación Ciudadana: Tips para Congresistas

Alvaro Jorquera Mora

La campaña de los aspirantes al Congreso ha llegado a su fin. Candidatos y candidatas  han sido elegidos por la ciudadanía para representar sus intereses, prioridades y necesidades en el Congreso Nacional. Se acaba entonces la oferta y comienza el cumplimiento de lo ofrecido.

 

Todo el esfuerzo de las candidaturas para lograr la votación necesaria, se transforma en un esfuerzo por convertirse en representantes de calidad, proactivos y que integran a la ciudadanía en su trabajo parlamentario.

 

Y se viene un desafío interesante para los congresistas: ¿Cómo integrar de manera efectiva a la ciudadanía en su labor parlamentaria?

 

A juicio del autor, los congresistas que pretenden comprometerse con la participación ciudadana en su labor parlamentaria debiesen tomar en consideración, como mínimo, las tres siguientes sugerencias:

 

1. El congresista es una persona, no una deidad: Suele darse con bastante frecuencia que los congresistas desarrollan su actividad parlamentaria de una manera excesivamente vertical, presentándose ante la ciudadanía como el “solucionador de problemas”. La participación ciudadana implica que la autoridad se acerque a la ciudadanía a través de una gestión más horizontal, buscando un diagnóstico conjunto y una definición conjunta de posibles soluciones.

 

Un ejemplo simbólico, es esa larga tradición de las autoridades de “apadrinar” organizaciones de la sociedad civil (clubes deportivos, clubes de adultos mayores, centros de madres, entre otros). Ese pequeño gesto convierte a una autoridad en alguien distinto, en alguien superior que cuida a la organización social “desde arriba”.

 

2. La participación ciudadana no es enjuague bucal: Los actores políticos actualmente presentan casi en su totalidad un discurso favorable hacia la participación ciudadana. Sin embargo este discurso no se condice con acciones concretas que favorezcan la participación de la ciudadanía en la gestión del parlamentario.

 

Debe existir un compromiso real con la participación ciudadana, entendiendo que esta participación va a implicar entrega de espacios de decisión (poder) a los ciudadanos.

 

Llevando el párrafo anterior a niveles extremos, pregunto: ¿Algún Congresista estaría dispuesto a dejar que sus representados decidan cómo debe votar él un proyecto de ley en sala?

 

 

3. Organizar visitas al Congreso en Valparaíso no es participación ciudadana: Ligado con el punto anterior, se hace necesaria la elaboración, la aplicación y el seguimiento de metodologías de participación ciudadana en la gestión parlamentaria. Partiendo de instancias de información unidireccional (transparencia activa), pasando por espacios de participación que permita la existencia de feedback entre la ciudadanía y el congresista (reuniones con ciudadanos donde se expliquen y logren consensuar posiciones respecto a temas legislativos), y llegando a niveles de participación que impliquen acciones concretas de decisión y control social (voto online, iniciativas de ley que provengan de los ciudadanos y en el que el congresista se transforma en un canal de entrega de las iniciativas al legislativo).

 

Esta elaboración de metodologías permitirá transparentar la gestión del congresista respecto a su voluntad para con la participación ciudadana. Además posibilitará la evaluación concreta de las instancias de participación creadas, buscando su permanente mejora.

 

 

 

Álvaro Jorquera Mora

@jorqueramora

 

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