¿Impuestos verdes?

Contingencia

Rene Muga, La Tercera

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EL EJECUTIVO presentó hace algunos días indicaciones al proyecto de ley de reforma tributaria, incluyendo el artículo 6º que trata del impuesto a las emisiones o impuesto “verde”.

A pesar  de lo que establecía el Protocolo firmado entre el ministro de Hacienda y el Senado en el sentido de “aclarar el ámbito de aplicación del impuesto”, se mantuvo la redacción original gravando sólo a las turbinas y calderas y excluyendo a todos los otros tipos de fuentes emisoras de CO2, SOx, NOx y material particulado (MP). Turbinas y calderas son mayoritariamente utilizadas en el sector de generación eléctrica. Fuentes fijas como hornos, fundiciones y otros procesos industriales no se incluirían.

En otras palabras, se trata diferenciadamente a actividades que aunque emitan los mismos gases, no estarán sometidas al mismo tratamiento tributario. Esto crea una discriminación evidente, ya que casi la mitad de las emisiones de impacto global (CO2) de fuentes fijas no quedarían incluidas en la aplicación del gravamen. Además, más del 90% de las emisiones de impacto local como MP y más del 80% de NOx y de SOx también quedarían liberadas del pago al impuesto a “las emisiones”.

Claramente se discrimina en contra del sector de generación eléctrica. Como hemos señalado en otras ocasiones, ello tendrá importantes consecuencias en el costo de producción termoeléctrica eficiente -clave para la seguridad de suministro- y, en definitiva, en la competitividad del país. Se trata de un impuesto a la generación eléctrica más que de un impuesto “verde”, gravando, además, al único sector en Chile que ha reducido sustancialmente sus emisiones de impacto local y que cuenta con una estricta norma similar a la de los países más avanzados del mundo.

Las indicaciones del Ejecutivo tampoco consideran estímulos a las compensaciones de emisiones ni se promueve la reducción de ellas a través de créditos tributarios. Por ejemplo, proyectos que -voluntariamente o no- reduzcan total o parcialmente sus emisiones globales (CO2) a través de proyectos de compensación (p. ej. reforestación o co-combustión), no tienen ningún incentivo y deben pagar el impuesto completamente. Si el objetivo del impuesto fuera reducir emisiones, ello debería contemplarse. Si, por el contrario, el objetivo es aumentar recaudación, se puede explicar esta omisión.

Se reconoce que este impuesto eleva el costo de la electricidad e impactará a las unidades marginales que son normalmente termoeléctricas no eficientes. Por ello se crea una fórmula para que todos los retiros se hagan cargo del pago del impuesto de las unidades más caras. En simple, un generador renovable -que no emite nada- deberá pagar también, en proporción a sus retiros o contratos, el impuesto a las emisiones de las unidades diésel más caras que hayan despachado.

Ojalá que en la discusión en Congreso se pueda generar un debate profundo sobre la lógica y la oportunidad de aplicar un impuesto a las emisiones en Chile. No es tarde para considerar este impuesto como una de las opciones de política que deben ser analizadas a la luz del diseño de una estrategia completa de desarrollo sustentable y no como un elemento más bien secundario en una discusión sobre tributos.

Link: http://www.latercera.com/noticia/opinion/ideas-y-debates/2014/08/895-591243-9-impuestos-verdes.shtml

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