Desafíos de la política habitacional y urbana

Contingencia

Miguel Urrea, Centro Democracia y Comunidad

Muchas veces se tiende a decir que las cifras, ayudan a esconder las precariedades y los números negativos. En el ámbito del desarrollo urbano los edificios y las carreteras ayudan a esconder la precariedad y es aquí cuando los números ayudan a observar la magnitud de la triste realidad.

En Chile la desigualdad urbana reproduce la desigualdad social. El 2013 se estudiaron 30 ciudades de la OCDE, Santiago se encuentra entre las más desiguales, y en promedio las ciudades chilenas superan ampliamente el promedio de desigualdad urbana de dicha organización.

Desarrollar una nueva política urbana debe considerar que es necesario construir ciudades más justas y que ayuden a reducir la desigualdad. Siguiendo la tónica que nos entrega la OCDE, en su “índice para una vida mejor”, de los 36 países contemplados en el estudio Chile se ubica 32 en el indicador de vivienda, donde el 10% de nuestros compatriotas no poseen las condiciones básicas de habitabilidad comparados al 3% en promedio de los países OCDE.

Durante  el siglo XX el Estado de chileno ha tenido que responder a las necesidades habitacionales de las personas en medio de un proceso de fuerte urbanización. Este ciclo se encuentra obsoleto, la realidad actual es distinta a la que se vivía en el siglo pasado. Nuestros centros urbanos crecieron careciendo de varios elementos como áreas verdes, servicios y conectividad.

La poca preocupación por el ordenamiento territorial ha provocado déficit de viviendas y sobre oferta de subsidios. Otro problema es la segregación residencial que ha permitido aumentar la desigualdad urbana, al concentrar las viviendas sociales en sólo algunos sectores impidiendo la heterogeneidad y la cohesión.

La OMS recomienda un estándar de áreas verdes de 9 m2 por persona, estándar que en Chile sólo Punta Arenas y Temuco superan, el resto de las ciudades tienen un fuerte déficit donde Arica y Quillota ni siquiera alcanza 1 m2, mientras que Santiago cuenta con 3.5 m2.

La situación actual se torna crítica por dos razones: el Plan Regulador Metropolitano de Santiago contempla la ampliación de la ciudad, donde un 8% de estos territorios se destinarán a viviendas sociales y un 25% a áreas verdes. Estos últimos terrenos mientras no se apruebe el proyecto de ley que modifica las declaratorias de utilidad pública y si no se utilizan dentro de cinco años, este 25% dispuesto para áreas verdes caducará y estos terrenos serán ocupados por inmobiliarias.

En conclusión el desafío de la política urbana es construir ciudades más justas, donde se puedan incrementar el equipamiento público y especialmente el de las áreas verdes. La política de subsidios debe  atacar el actual déficit cualitativo y cuantitativo, mejorar los estándares de habitabilidad para acercarnos al promedio OCDE y una política de suelos que impida la segregación  y la homogeneidad social.

Link: http://cdc.cl/destacado/desafios-de-la-politica-habitacional-y-urbana

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