Sistema nacional de aseguramiento de la calidad

Contingencia

Eugenio Diaz, El Mercurio

El Sistema Nacional de Aseguramiento de la Calidad, que reconoce su antecedente en un exitoso proceso experimental realizado por la CNAP desde 1999, fue establecido por la Ley N° 20.129 de noviembre de 2006, que expresó el consenso dificultosamente alcanzado en la materia. La Comisión Nacional de Acreditación (CNA) debe sujetarse a esta normativa, pese a que ha merecido reparos de parte de diversos actores. El gran logro de este período ha sido "un cambio de actitud, desde una primera etapa de desconfianza e incluso hostilidad a procesos de evaluación externa a una fase actual en que las instituciones instalan unidades de análisis interno y acometen por su cuenta tareas de autoevaluación y mejoramiento académico" (J.J. Brunner, "El Mercurio", 17-06-2010). Ello se evidencia en que sólo una universidad autónoma no se ha incorporado al sistema. La opinión pública valora la acreditación como un rasgo positivo. Los estudiantes la consideran como un factor importante al momento de decidir su postulación. Ello se debe, obviamente, a que el sistema, en general, ha tenido un funcionamiento adecuado.

Pese a ello, es razonable formular críticas y sugerir propuestas para su mejoramiento. Con este propósito, la CNA realizó el año pasado reuniones con rectores de universidades, como resultado de lo cual se elaboró un texto que recoge sus opiniones, y ha realizado este año reuniones con rectores de Institutos Profesionales (IP) y de Centros de Formación Técnica (CFT). Para sistematizar estos juicios y elaborar una propuesta, la CNA convocará a un encuentro de rectores de las diversas instituciones de educación superior autónomas. Reseñamos algunas de las propuestas que han surgido de este proceso.

Hay consenso en fortalecer el acompañamiento a las instituciones, en la perspectiva de contribuir de modo efectivo al mejoramiento de la calidad de los servicios que ellas brindan, que es el objetivo fundamental de este proceso.

Es recomendable avanzar en una mayor precisión de las normas de evaluación y en la elaboración de criterios específicos para IP y CFT. Para ello, la CNA ha constituido un comité consultivo que en los próximos meses debe entregar el resultado de su trabajo.

La CNA ha instalado, también, un comité consultivo para elaborar criterios para evaluar programas de educación a distancia y otro para redefinir las pautas de evaluación de Vinculación con el Medio. Está revisando los criterios de evaluación institucionales, de carreras y de programas, recogiendo la experiencia acumulada en tres años y medio de funcionamiento y las sugerencias de rectores y pares evaluadores consultados.

Hay consenso en sustituir la tabla de años de acreditación, que se ha convertido en una especie de ranking y que tiene un débil fundamento objetivo, por un sistema de acreditación por tramos, lo cual sin embargo requiere de una reforma legal.

Es preciso fortalecer las garantías de una aplicación homogénea de los criterios de evaluación. El sistema debe ofrecer a las instituciones la certeza de que las decisiones adoptadas en los diversos procesos son equivalentes. Esto requiere precisar más el sentido de los criterios de evaluación, fortalecer el entrenamiento de los pares evaluadores y controlar los eventuales conflictos de interés.

Es preciso asegurar un funcionamiento cada vez más riguroso de las agencias de acreditación, que son instituciones en que no tenemos tradición, que en conjunto tendrán un número de procesos muy superior al de la CNA, por lo que su importancia es significativa para el funcionamiento del sistema.

Para estos propósitos de mejoramiento, la CNA está abierta a la mutua cooperación con instituciones internacionales. De hecho, participa en todas las redes existentes. Por ello, la CNA observa con interés la acreditación de instituciones nacionales con agencias extranjeras, cuando tienen una reconocida solvencia, como la Middles States Comission on Higher Education. Lejos de debilitar el sistema nacional, lo fortalece y permite avanzar en el cumplimiento de la exigencia de la OCDE de acercarse a estándares internacionales en la materia.

La acreditación es un proceso regulatorio necesario, compatible con la autonomía de las instituciones y con el respeto a la diversidad, que puede ser un gran aporte para mejorar la calidad de la educación superior.

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