Canal 13: Un paso valiente y decisivo

Contingencia

Juan de Dios Vial Correa, El Mercurio

La decisión reciente de la Universidad Católica sobre Canal 13 contó con el beneplácito de la autoridad eclesiástica, fue apoyada por la unanimidad de los miembros del Consejo Superior y ha sido recibida con gran aprobación por la comunidad universitaria. Todos han visto en esto una manera inteligente y valerosa de dar un paso decisivo para terminar con una situación insostenible y caminar hacia nuevas políticas universitarias de comunicación. Es una de aquellas situaciones en las que es necesario hacer sacrificios para evitar las peores consecuencias. Por eso resulta desconcertante la columna de ayer del senador Hernán Larraín en la que se permite afirmar que lo obrado por la universidad con el acuerdo de la Iglesia, es “éticamente” inadmisible. Tan atrevida afirmación no es sustentada por su autor con ningún argumento de peso.

Durante los primeros meses de su gestión, la nueva rectoría de la UC ha ratificado que la misión de la universidad se centra en “la formación de personas y la creación de conocimiento”, sus tareas tradicionales. Complementan estos aspectos la transferencia de ese conocimiento creado y la colaboración con el desarrollo de Chile. No puede quedar duda de que esa orientación es la que anima su gestión y la enlaza con la historia donde nuestra universidad siempre ha aportado a la cultura nacional.

Hace 50 años, a la Universidad Católica se le dio la posibilidad de proyectarse a la sociedad a través de un medio de comunicación masivo, cuya esencia es la información y la entretención. Canal 13 hizo su mejor esfuerzo por entregar una televisión de calidad, enfocada hacia estos propósitos. Lamentablemente, esta realidad de hace medio siglo cambió profundamente en el mundo durante las últimas décadas. También a nivel local, la industria televisiva ha incorporado nuevos canales con un enfoque netamente comercial.

Tanto la demanda como los auspiciadores han ido evolucionando a una programación cada vez más alejada de los aspectos que le interesan a la universidad. Intentando mantener una línea editorial relativamente coherente con sus aspiraciones, Canal 13 comenzó a perder sintonía, y por ende a enfrentar una complicada situación financiera.

El año 2009, el Canal tuvo pérdidas por US$ 7,2 millones, y a junio éstas se elevaban a US$ 9,2 millones, superando en un semestre toda la pérdida del año anterior. La deuda bancaria, en la que se ha debido incurrir para mantener el Canal en operación y cubrir sus compromisos, y que se arrastra desde hace varios años, alcanzó en la actualidad un valor máximo de US$ 55 millones. Este nivel de endeudamiento claramente hace incurrir en un riesgo de financiamiento no sólo al Canal, sino también a la propia Universidad. Resulta impensable que la situación del canal hiciera necesario que la Universidad disminuyera las remuneraciones de sus académicos y administrativos, sacrificara recursos para la investigación o incrementara en forma desmedida los aranceles de los alumnos. Tampoco parece que la situación se pueda revertir solamente con esfuerzos internos. En opinión de directivos del Canal 13, mantener y perfeccionar la operación actual resulta extremadamente difícil sin contar con el capital suficiente. Nuevos desafíos, como la implementación de la televisión digital, requerirán en el mediano plazo de importantes recursos adicionales, con los que la universidad no cuenta.

La decisión de buscar una asociación estratégica con empresarios relevantes del país, como Andrónico Luksic y su familia, pretende no sólo proveer a Canal 13 de la solvencia suficiente para recuperarse, y para proyectarse hacia el futuro, sino también allegar un aliado con gran experiencia en el manejo empresarial y que comparte valores fundamentales para la Universidad. Con esta decisión, la UC no se está retirando del rubro de las comunicaciones, sino que mantiene una participación que le dará la posibilidad de expresar su voz al interior del nuevo directorio que se conformará en la organización.

Adicionalmente, se ha resguardado la opción de recomprar el 17% del medio de comunicación, si esa fuera su alternativa en unos años más.

Ambas partes han expresado, además, su intención de mantener el perfil cultural del Canal 13 Cable, que opera en forma paralela al Canal abierto, y de estudiar la dedicación de una de las futuras señales digitales con una programación más cercana a los principios de la Universidad Católica y de la Iglesia.

Creo que con un poco de reflexión, cualquier lector comprenderá que hay razones muy fuertes que avalan la decisión adoptada, y que no es éticamente correcto descalificarla con palabras livianas, que carecen de un análisis serio.

Escribe un comentario

¿Quieres usar tu foto? - Inicia tu sesión o Regístrate gratis »
Comentarios de este artículo en RSS