Hacia un nuevo proceso de admisión a la universidad

Contingencia

Juan Ugarte Gurruchaga y Verónica Santelices Etchegaray, El Mercurio

 

Un aspecto central para un proceso de admisión a las universidades en que participan numerosos postulantes es contar con instrumentos idóneos para identificar a estudiantes talentosos. Ello contribuye al éxito académico y reduce las posibilidades de deserción. Si bien la actual PSU tiene un razonable valor predictivo sobre rendimiento académico, se le han planteado dos reparos: es una medición parcial de los atributos del estudiante, y se critica su énfasis en la medición de contenidos, con el consecuente sesgo social en contra de estudiantes de bajos ingresos que, en general, reciben una educación escolar de menor calidad.

Frente a estos reparos resulta valioso que se haya instalado en el país la necesidad de revisar el sistema de selección a las universidades, y avanzar decididamente hacia instrumentos que consideren otros atributos en los postulantes (ensayo escrito, historial académico, ranking en su curso u otros). La idea es incorporar estas variables al proceso de selección de los candidatos y superar una aproximación reduccionista que tiene la pretensión de resumir todos ellos en una prueba estandarizada de alternativas múltiples (PSU). Solo así es posible formarse un juicio objetivo e integral de las características personales de los jóvenes.

Es precisamente en esa línea que la Universidad Católica de Chile lidera un estudio piloto de admisión, junto a otras universidades (Red Cruz del Sur y Universidad de Santiago) y a un conjunto de colegios (municipales, subvencionados y particulares de Santiago y de regiones). Los instrumentos de evaluación, diseñados especialmente con el objetivo de medir motivación, pensamiento crítico, habilidades sociales y habilidades metacognitivas, fueron piloteados en 2008 en una muestra de 1.443 alumnos de cuarto medio y 1.568 alumnos de primer año de universidad. El diseño del estudio y de los instrumentos se apoyó en la experiencia comparada en temas de admisión en otros países y en la literatura internacional sobre medición de atributos no cognitivos y mediadores del éxito académico y profesional, contándose además con la asesoría experta del Educational Testing Service de los EE.UU.

Los resultados preliminares del estudio han sido promisorios al indicar que los nuevos instrumentos efectivamente miden atributos distintos de los evaluados, tanto por la PSU como por las notas de educación media, y lo hacen con niveles adecuados de consistencia interna. Más aún, los nuevos instrumentos presentan niveles de brecha entre alumnos de colegios municipalizados y particulares significativamente menores a los observados en la PSU (reduciendo entre un tercio y la mitad la diferencia de puntajes). Si bien es esperable que los estudiantes, al anticipar las consecuencias de estas nuevas evaluaciones, se preparen y, por consiguiente, crezcan las brechas detectadas en nuestros estudios, la experiencia de otros países sugiere que éstas no debieran llegar a ser del tamaño que se observa hoy en la PSU. El análisis que resta es medir la capacidad de estos instrumentos para predecir el desempeño académico y el desarrollo de otras habilidades, tales como liderazgo e inserción en la sociedad.

De ratificarse la robustez de estos nuevos indicadores, de carácter estandarizado, con procesos de corrección profesionales y estándares internacionales, se evaluaría la factibilidad de utilizarlos en los procesos de admisión a las universidades en los próximos años.

Consideramos que, al relevar un conjunto de características más amplio del postulante y no centrar el proceso sólo en los actuales, estaremos efectivamente dando un paso muy significativo hacia un sistema educacional de mayor calidad. Además, la implementación de este nuevo proceso redundará en una experiencia educacional más rica y completa para todos los alumnos. Este cambio de paradigma sería muy coherente con el mayor énfasis que las propias universidades están dando en sus proyectos educativos para una formación más holística e integral. De paso, se dará una potente señal hacia la educación escolar sobre la importancia de estimular un proyecto educativo integral, desarrollando en los jóvenes las habilidades no cognitivas, lo que redundará en una mejora de la calidad del aprendizaje, y fortalecerá las competencias para el exigente mundo laboral.

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Artículo Original: http://bit.ly/7UIQD8

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