LA REACCIÓN DEL IMPERIALISMO ESTADOUNIDENSE ANTE LA NO RESTITUCIÓN DE ZELAYA A LA PRESIDENCIA.

Nicolás Schröder

Nicolás Schröder Saavedra.

 

En este ensayo breve, abordaré el tema del por qué Estados Unidos está tan empeñado en la restitución de Manuel Zelaya, obviamente en un marco de juicio propio, además de otras temáticas que construirán al final una hipótesis que dejará en evidencia las verdaderas intenciones de Estados Unidos para con América Latina en particular.

 

 

I. CONTEXTO

Manuel Zelaya es destituido de su cargo el día domingo 28 de junio del 2009, propiciamente por la fuerza militar a través de un golpe de Estado. El operativo se llevó a cabo por la causal de un intento reformista de carácter ilegal dentro de la Constitución de ese país establecido en 1982, en donde el ex presidente proponía una encuesta de carácter consultiva, para tantear las posibilidades de establecer una cuarta urna en las elecciones generales del 2009, en la cual se votaría a favor o en contra de una Asamblea Nacional Constituyente. En artículos nacientes de la Constitución de 1982, se establecen ciertas normas que conllevan a deslegitimar cualquier intento reformista de la Constitución, y con ello traería implícitamente la situación del Golpe de Estado.

 

Tras la destitución de su cargo, Roberto Micheletti, presidente del Senado, asume el poder en régimen de facto, apoyado por un gremio relevante y varias instituciones públicas y grupos económicos. Las constantes manifestaciones en contra de los acontecimientos de fuerza que ocurrieron ese 28 de junio, hizo sentir a Zelaya que mantenía un cierto apoyo de la ciudadanía, por lo que intentó innumerables veces ingresar al país de manera clandestina. Al lograrlo, comenzaron los diálogos para solucionar el conflicto, siempre teniendo en cuenta que el piso de la discusión era la restitución de Manuel Zelaya al poder nuevamente.

 

Tras varias frustraciones y negativas pese a todas las presiones internacionales como la OEA, Estados Unidos y Venezuela, Zelaya finalmente apeló a la “voz del pueblo” con la convicción de que las fuertes manifestaciones que el Estado de facto había tenido que suprimir, iban a generar conciencia social favorable a sus intentos de restitución. Ante esto, se abrió el diálogo – Los analistas afirman que fue por un desgaste de ambas partes en conflicto – para pactar un acuerdo bilateral que establecería las condiciones necesarias y los formalismos correspondientes para sortear a quórum el tema de la restitución de Zelaya al poder. Este acuerdo diplomático fue catalogado como “retórico” por la prensa hondureña, a causa de que no se restituyó al Ejecutivo Constitucional, a cambio, las elecciones populares convirtieron a Porfirio Lobos Sosa en el próximo presidente a lo que finalice el periodo de 2 meses que le restan al gobierno del presidente del Senado.

 

 

II. EL ROL DE ESTADOS UNIDOS.

 

Si existe un actor externo con una capacidad enorme de influencia y presión ante los países de Sudamérica, es, sin lugar a dudas, Estados Unidos. Es casi lógico que Estados Unidos fuese a intervenir en el acontecimiento ocurrido en el país centroamericano, abogando por la restitución de Zelaya al poder. Estados Unidos fue netamente un actor de presión en la toma de decisiones de Honduras, la cual no flaqueó ante sus intervencionismos. Eso, por una parte, demuestra la resistencia a las presiones que tienen los países no democráticos frente a países poderosos. Pero más adelante profundizaré en ello.

 

Estados Unidos, un país de indudable poder internacional, buscaba en si la restitución de Zelaya al poder, pues esto traería a Honduras la democracia quebrantada. Busca netamente que Honduras vuelva a ser un país democrático, y ocupa de argumentación que EE.UU. siempre promoverá la democracia entre las naciones Latinoamericanas, pues eso favorece la convivencia de los Estados Americanos, la flexibilidad de las Relaciones Internacionales y una apertura diplomática y facilidad de mercado, entre otras razones.

 

Estados Unidos agotó – creo – todos los mecanismos de presión e influencia diplomáticas  frente al Estado de facto. Ha manejado a las ONG’s, contado con el apoyo de variados Estados que fomentan la restitución de la democracia en manos de Zelaya, sin embargo Honduras no ha cedido a los gustos del país norteamericano, el cual solo le quedaba espectar la práctica formal de los acuerdos reconocidos por ambas partes en conflicto nacional.

 

Ante la resolución del Congreso Nacional de Honduras de no restituir a Zelaya al poder, el subsecretario de Estado de Estados Americanos, Arturo Valenzuela, expresó una decepción ante la decisión del Congreso de no restituir a Zelaya, siendo que esa decisión contó con 111 votos en contra de la restitución contra 14 votos a favor. En vista de las estadísticas, la voz del pueblo se ha manifestado.

 

III. EL INTERÉS DE EE.UU. SOBRE HONDURAS.

 

Estados Unidos es un país de fin imperialista, el cual se sustenta en la libertad del americano para alcanzar sus sueños de grandeza. Pero quiero hacer una acotación. Por ningún motivo, libertad debe ser sinónimo ni acepción de democracia. La democracia propiamente tal en Estados Unidos no existe ni creo que exista jamás, al igual que la democracia en varios países mas. Pero no quiero concentrarme en la esencia de la democracia, sino en su instrumentalización conceptual con fines imperialistas de parte de EE.UU.

 

Estados Unidos es un país que ha instrumentalizado el concepto democrático para sus fines imperialistas en varios países de promoción democrática, tales son estos como la mayoría del continente americano, Corea del Sur, España, Alemania, Holanda entre otros varios. El sistema de progreso capitalista de Estados Unidos es la información, y ramifica sus redes en todo lugar donde le dan cabida para obtener la mayor cantidad de información calificada posible. Ahora, por qué se interesa en Honduras. Básicamente creo que Estados Unidos busca expandir todo su control imperialista sobre América. Y es un hecho comprobable que todos los países que pierden su democracia, le cierran las puertas a las insistencias de Estados Unidos, así se ha dado el caso de Cuba, Venezuela y Chile en los años 70’ y 80’. Ante estos datos cuantitativos es que Estados Unidos busca no peder el control sobre Honduras, pues bien conoce las relaciones internacionales que se mantienen con los regímenes que no son democráticos o que cuya democracia ha sido quebrantada.

Estados Unidos tiene intereses de dominio a nivel mundial, busca explícitamente controlar las redes de información en todos los rincones que le sea posible, y no estará dispuesto a perder ningún porcentaje de influencia, por muy pequeño que este parezca, sin embargo tampoco se atreverá a quebrantar la diplomacia que se mantiene en las relaciones con Honduras ni mucho menos la soberanía de sus fronteras.

 

 

 

 

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